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Por mucho que a algunos nos disguste, es inevitable pensar que ya estamos en los últimos días de agosto.
El verano ha tenido tantas cosas buenas… tiempo de piscina, días de playa y muchos helados después de comer. Además, el trasnochar no ha pesado si no había que madrugar.

Con suerte, muchos sentiréis también que el volver al tiempo escolar tiene su lado positivo. Os damos algunos trucos para que el pensar en rutinas y horarios no os dé dolor de cabeza…

1. Horarios.
Es lo primero que rompemos en las vacaciones. Para que no cueste demasiado debemos calcular las horas que necesitan dormir nuestros hijos: ir adelantando la noche y poner despertador en las mañanas. Un par de semanas antes de empezar el colegio es buena idea ir dándoles señales a nuestros peques para que no sea un cambio drástico.

2. Comidas.
Después de almuerzos tardíos, muchas “chuches” y cenas fuera de casa, conviene ir quitando estos caprichos para volver a las comidas más saludables y equilibradas.

3. Tiempo de ocio y juegos.
Seguro que ahora la piscina alarga las tardes, las duchas se posponen por estar un rato más en el parque y la siesta es ideal para ver pelis en familia. De cara al curso, es buena idea controlar el horario dedicado a jugar fuera de casa, los videojuegos o el ordenador.

4. Buena actitud y positivismo.
De las cosas más importantes a unas semanas de volver a la escuela es hablar de ello. Siempre con mensajes positivos y motivando a nuestros hijos. Quizás cambian de ciclo escolar, es su último año de infantil o incluso cambian de profesor, todo detalle lo podemos utilizar de forma alegre y transmitiendo las nuevas aventuras que supone el inicio de curso.

 

Y ahora si, ¡os deseamos buena vuelta al cole!

 

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