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“Deberes, ¿sí o no?”

Hace unos años que surgió este debate tan extendido y sobre el que todo el mundo pudo opinar.
Con esta cuestión aparecen muchos conceptos relacionados con el aprendizaje que se deben valorar: ocio, ejercicio, sueño, memoria, atención, motivación del alumno, etc. Demasiados para verlos hoy, así que trataremos algunos.

Rescatemos un recuerdo que seguro alguna vez escuchaste: “Tú estudia, que es tu trabajo y tu obligación”. Los adultos tenemos jornada laboral, pero a nadie le suele gustar dedicarle más de ocho horas, entonces, ¿por qué obligamos a los estudiantes a rodearse de clases, libros y deberes durante todo el día?

Repasemos el posible horario de un chico o una chica de secundaria: llega al instituto, de ocho de la mañana a tres de la tarde estudiando unas seis materias diferentes; llega a casa, come y descansa; sobre las cinco de la tarde, puede que tenga clases particulares, donde le volverán a sacar los libros un par de horas; por la tarde noche, irá a alguna extraescolar (si es a la academia de idiomas, mejor), antes de la cena: a estudiar, si tiene exámenes pronto; cena y descanso nocturno, ya se acabó el día.

Diferentes estudios neurocientíficos nos afirman sobre la importancia que tiene el ejercicio físico (y más si se realiza al aire libre) y su relación con el estudio y el aprendizaje:
– Mejora y fortalece las conexiones entre neuronas, por lo tanto, el aprendizaje en sí mismo.
– Aumenta la neurogénesis en el hipocampo, es decir; la formación de nuevas neuronas y así, facilita todos los procesos cognitivos que están implicados en el funcionamiento del aprendizaje.
– Mejora y crece la vascularización cerebral, aumenta la sangre en las neuronas y así, recogen más nutrientes que mejoran su funcionamiento.
Todo esto, “simplemente” por el aumento de la molécula BDNF que se produce con el ejercicio físico (Guillén, 2017).
Si lo traducimos a nuestros estudiantes, deberíamos trasladar esta información diciéndoles:
– Haz ejercicio, si es al aire libre, mejor.
– Búscate un deporte que te motive, el que más te guste.
– Rodéate además de gente que te despierte emoción.

“La mente conoce al mundo exterior a través del cerebro, pero es igualmente cierto que el cerebro solamente puede ser informado a través del cuerpo” Antonio Damasio.

Con esto hemos querido plasmar la importancia de alternar las sesiones intensas de estudio y clases con el ejercicio físico. Pero nos queda aún más por comentar: ¿son tan importantes los deberes?, ¿una clase marcha mejor cuántos más deberes les pongan a nuestros hijos e hijas?, ¿tienen tiempo real y productivo para hacerlos? … Seguiremos ahondando en los conceptos que rodean estas cuestiones.

Lo que si tenemos claro desde CIDE es la necesidad de reforzar conceptos clave. Para alumnos y alumnas que lo necesiten, el tiempo dedicado al estudio tras la jornada escolar debe ser puntual: aclarar dudas, proponer otras estrategias de aprendizaje, aumentar la base de aprendizajes iniciales, realizar tareas y ejercicios que consoliden ese estudio. Sesiones cortas, intensas y muy enfocadas en cada alumno, su ritmo, su necesidad y su motivación harán que el aprendizaje resulte mucho más efectivo.

 

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