¿Por qué los niños aprenden inglés más rápido que los adultos?
Es una pregunta que sale mucho en clase o en las reuniones con padres y madres: ¿por qué mi hijo parece aprender más rápido que yo cuando estudiaba inglés? La respuesta tiene mucho que ver con cómo funciona el cerebro en la infancia.
Desde que nacemos hasta aproximadamente los 7 años, el cerebro está especialmente preparado para absorber idiomas. Es una etapa que se conoce como “ventana de aprendizaje”, y es justo cuando los niños tienen más facilidad para imitar sonidos, memorizar estructuras y, sobre todo, lanzarse a hablar sin miedo a equivocarse. No tienen ese “filtro” que muchos adultos desarrollamos con el tiempo: ese temor a decirlo mal, a hacer el ridículo, a que alguien nos corrija.
Además, los niños pequeños aprenden jugando, sin la presión de los exámenes o de tener que traducir palabra por palabra. Cuando se exponen al inglés en situaciones naturales (un juego, una canción, una historia), su cerebro lo procesa como algo útil, divertido y cotidiano. Por eso, cuando en clase usamos juegos, canciones o rutinas, lo hacemos con toda la intención: el objetivo es que aprendan sin darse cuenta.
Eso no significa que los adultos no puedan aprender, ni mucho menos. Solo que necesitamos otros métodos, y más constancia. Pero en el caso de los niños, el aprendizaje ocurre de forma mucho más “instintiva”.
Así que, si ves que tu hijo o hija empieza a decir frases en inglés, aunque sean mezcladas o con errores, ¡es una señal estupenda! Es la forma natural de aprender. Lo importante es acompañarles, animarles y no exigir perfección. El idioma se va construyendo poco a poco, como un puzzle que va encajando con cada nueva palabra o experiencia.


